2017 Una nueva Dimensión

¿Cómo este año va a ser mejor si seguimos haciendo las mismas cosas? Eso es irracional, ¿Por qué te va a ir mejor si seguimos cometiendo los mismos errores, si no cambiamos algunas cosas?

¿Cómo prepararme para lo que Dios quiere hacer?, ¿Cómo poder estar predispuesto?

Sin duda, ni vos ni yo queremos perdernos la oportunidad de ver que el propósito de Dios se cumpla en nuestras vidas.

¿Cómo estar dispuesto y preparado?, ¿Qué actitud debe haber en mí?, ¿Cuál debe de ser la actitud de mi corazón?

En la Biblia, en el libro de Zacarías, hay una historia interesante que lo tiene por protagonista a Zorobabel.

Zorobabel era un constructor, tenía que reedificar el templo de Jerusalén. El templo había sido destruido, el templo era el centro de la adoración a Dios. Jerusalén había sido invadido a causa de que Israel se había apartado de Dios.

Zorobabel tiene que reestablecer el templo, la adoración, la alabanza y la comunión con Dios (El primer templo había sido edificado por Salomón, por el año 900 a.c. Habian pasado 400 años) por el año 500 a.C , es decir 2500 años de nuestro día.

Dios le dice a Zorobabel: Entonces respondió y me habló diciendo: Esta es palabra de Jehová a Zorobabel, que dice: No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos (Zacarías 4:6).

Parece que Dios conoce lo que pensamos. Cuando Zorobabel dijo: “¿Y cómo voy a hacer? Si no tengo los recursos, las capacidades”. (Dato: cuando Salomón 500 años antes de Zorobabel construyó el templo utilizó 183 mil trabajadores, 70 mil personas transportaban materiales, 80 mil cortaban piedras, no tenían moladores, tenia 3700 capataces y necesito 7 años para construir). Ahora Zorobabel dice: “Yo no tengo 180 mil personas, yo no tengo personal calificado como tenía Salomón, yo no tengo, yo no tengo, yo no tengo”. Cuando tenemos un gran desafío, lo primero que decimos es: “Yo no tengo, yo no se, yo no puedo”. Entonces Dios viene y le dice: “Zorobabel, escucha la Palabra, no con ejército, no con fuerza sino con mi espíritu ha dicho Jehová de los Ejércitos”. Esto significaba que Zorobabel tenía que entrar a una nueva dimensión que él nunca antes había experimentado, la dimensión de creer, de confiar en que Dios iba a hacer la obra. No significaba que él no iba a tener que trabajar, que no tenía que esforzarse, sino, que Dios iba a ir por delante e iba a preparar las cosas, que no tenía por qué estresarse ni agotarse, que él no tenía por qué abandonar a la mitad del camino porque el que lo había metido en esa situación era Dios y cuando Dios hace la fiesta, Él la paga. Esa es la señal y es vivir de milagro en milagro. Dios quiere que entres a una nueva dimensión en tu relación con el Espíritu Santo, una dimensión más profunda donde ahora vas a creer, te vas a entregar y vas a rendir por completo tu vida, vas a decir: Señor vos lo vas a hacer.

El Señor te dice, no es con ejército, no es con fuerzas, es con mi Espíritu. Entra a una nueva dimensión, serás como las águilas, extenderás tus alas y Dios te llevará. Lo que no pudiste hacer en tus fuerzas lo harás en mi fuerzas, correrás y no te cansarás, caminarás y no te fatigarás, porque yo te sostendré dice el Señor.

Como dice Isaías 40:31 “Será una obra del Espíritu Santo, porque levantarás alas como las águilas”. Esto realmente me encanta, la Biblia nos compara mucho con las águilas y por eso dice: “Levantarán alas como las águilas”. Ahora, el águila pone su nido en las alturas de la montaña y para volar, el águila espera y espera las corrientes cálidas. Cuando las corrientes cálidas llegan, el águila nada mas extiende sus alas y el aire caliente, que sube, y produce que el águila comience a volar. Hay algo interesante en las águilas, es que no necesitan aletear, el águila no se tiene que esforzar, simplemente extiende sus alas y el aire caliente lo lleva y vuela. Por lo general, las aves que vuelan en las alturas, generalmente no aletean, simplemente toman las corrientes cálidas. Asi es la obra del Espíritu Santo.

Lo que Dios le decía a Zorobabel por medio del profeta es: Si querés construir una obra que adore a Dios y de magnitudes significativas, no lo podés hacer con tus fuerzas porque no es humano, las cosas de Dios, las hace Dios. Yo no puedo cambiar a nadie, ni me puedo cambiar a mi mismo, no me puedo forzar para cambiar, es una obra del Espíritu Santo. Tengo que aprender a esperar en oración, en santidad, buscándolo a Él.

Extiende tus alas y el Espíritu Santo te llevará. Vas a decir: No se cómo, pero pagué mis deudas y pagué la hipoteca, y no se cómo pero logré comprar mi casa, pude tener mi propio auto, no se cómo, pero Dios me está usando en milagros y maravillas. No sé cómo pero he salido del pozo más profundo en el que me encontraba, no sé cómo pero he abandonado las adicciones que me habían relegado durante tantos años, no sé cómo pero he dejado atrás mi pasado y puedo dar testimonio que Dios ha estado conmigo. En realidad, sí se cómo, no he hecho nada, es el Espíritu Santo de Dios.

El Señor quiere llevarte a una nueva dimensión.

Qué gran oportunidad de empezar un año distinto, de entrar a una nueva dimensión espiritual, a eliminar toda carnalidad, toda estrategia humana, toda obra de la carne.

Entrá a una nueva dimension dónde Dios será el que haga todas las cosas.

Osvaldo Carnival



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