Amor a primera vista

En una era tecnológica como la que vivimos, en el que la imagen definitivamente vale mucho más que mil palabras, y vende mucho más que cualquier texto, tenemos la difícil pero obligatoria tarea de recordar, que lo más valioso es el corazón. ¿Pueden imaginarse si Dios tuviese un Instagram y a través de las fotografías que ve, escoge quién puede ser salvo y quién no? O más difícil todavía, ¿A quienes decide seguir en su cuenta?.

La biblia nos advirtió acerca de los tiempos complicados en los que viviríamos, no solamente por guerras, odio, hambre, inseguridad, sino, también vanidades, egoísmos y narcisismos en la que nuestra sociedad se está ahogando. Dios nos dice: “No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta” Romanos 12:2. Creo que pudiésemos entonces preguntarnos:¿Cuál es la verdadera voluntad de Dios?

Lo primero que debemos saber es que Dios es amor. No es que practica el amor, o predica el amor; es que Él es el amor y cómo él es amor, lo que hace es amar, y a partir de allí, todo lo que sabemos que es capaz de hacer, por ejemplo, enviar a su único hijo para morir por quienes no lo merecíamos. Si Dios es amor, quiere decir que lo más importante par él es que sepamos que él nos ama y su vez, nos dejemos amar. Agradecemos que los cánones estéticos de este mundo no tienen que ver con los principios de Dios para amar, sino que, el va mucho más allá. Cuando Dios estaba pensando en David para reinar sobre su pueblo Israel, le dijo a Samuel: “No mires a su apariencia, ni a lo alto de su estatura, porque lo he desechado; pues Dios ve no como el hombre ve, pues el hombre mira la apariencia exterior, pero el Señor mira el corazón” 1 Samuel 16:7

Si partimos de este versículo encontramos que entonces lo más importante para Dios y por ende su voluntad, es que conozcamos de su amor y así mismo, aprendamos a amar. Si decidimos caminar de la mano de Jesús, obedeciéndole en todo, sabremos que amar es la parte principal de nuestro comportamiento como cristianos, de hecho, Jesús en el Nuevo Testamento nos exhortó a “amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos” y además dijo: “En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si os tenéis amor los unos a los otros” Juan 13:34.

Posiblemente, es más difícil de lo que pensamos, ya que no conocemos a todas las personas y a algunas, las conocemos de más como para querer amarlas, pero si Dios nos ama a nosotros a pesar de la naturaleza de nuestro corazón ¿por qué no podríamos amar otros de la misma manera que Dios nos amó?. Recordemos esto: el amor aplicado a los allegados se llama compromiso, el amor aplicado al prójimo se llama compasión y el amor aplicado al enemigo se llama perdón.

Dios es amor, y como sus hijos debemos tener el mismo gen: Amar a los demás como él nos amó.

Osvaldo Carnival

Extractos de: “Amigos de Dios” – O. Carnival (2015)



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