Aprender de los errores

Cuando las cosas negativas emergen, uno tiene la oportunidad de reconocer los errores y tomar determinadas decisiones, esa es la razón por la que llegan las tormentas a nuestra vida.

Las tormentas son grandes oportunidades para que emerjan muchas cosas que estaban en el fondo. Así como en medio de una tormenta el mar arroja cosas que tenía dentro, de la misma manera pasa con nosotros; suelen salir las peores cosas que tenemos en lo más profundo de nuestro ser; envidias, enojos, griterías, etc. Yo muchas veces me he asustado de mi mismo, llega un momento en el que me pregunto ¿cómo esto pudo salir? Y la respuesta es que si salió es porque estaba dentro. Ahora, cuando uno está en frente de ese análisis, quedan dos cosas por hacer: racionalizarlo, justificarlo o negarlo, o por el otro lado, reconocer mis errores y abrir la puerta de un posible crecimiento y desarrollo.

Una de las palabras predilectas que tengo es: Arrepentimiento. El arrepentimiento en realidad es un proceso que involucra diferentes pasos para que sea genuino y produzca verdaderos cambios. Entendemos que a veces no es fácil porque esto nos lleva al reconocimiento de los errores y siempre es mucho más fácil reconocer los errores en la vida de los demás que en nuestra propia vida, pero Jesús mencionó una regla de oro muy importante: “No mires la paja del ojo ajeno, en cambio ¿por qué no mirás la viga en tu propio ojo?” Y una viga puede medir de 35 a 40 cm, es decir, ¡Que hipocresía poder ver los errores en la vida de los demás y no ver los propios!

El arrepentimiento es el principio de los cambios.

Recuerdo gente que en algún momento comenzó un movimiento puritano en 1600 y una de las personas más activas solía decir que el ojo tiene dos funciones: la capacidad de ver y la capacidad de llorar, y decía que siempre (para esta gente tan fundamentalista) el pecado es mejor verlo y no llorarlo. ¡Que interesante poder ver los errores antes que llorar las consecuencias! Esto definitivamente no es fácil porque para que uno pueda reconocer sus errores y ocurra el arrepentimiento es necesario la muerte del yo, morir a uno mismo. En la biblia, encontramos algo que a mi me gusta llamar “las paradojas del evangelio”, que no son más que contradicciones que atentan contra el ego, por ejemplo: “el que quiere ser mayor entonces que sea el servidor de todos.” ¿qué quiere decir esto? quiere decir que la única manera de poder recibir es dando.

La sociedad en la que vivimos, la vida de todos los días está basada en el ego, ¿por qué? Porque hay algo que mucha gente no sabe y es que lo opuesto al amor no es el odio, sino el egoísmo. Amar es dar, amar es entregarse, amar es ponerse en el segundo lugar, en cambio el egoísmo es poner el centro del universo en mi propia persona y por eso nos cuesta arrepentirnos, porque el arrepentimiento es un proceso interno muy fuerte donde yo tengo que reconocer mis errores y figurativamente morir.

Por la posición en la que estoy, me ha tocado hablar con muchísima gente en diferentes escenarios, desde terroristas que hicieron atentados hasta gente que mató a otra y no se había presentado a la justicia, recuerdo también que en una oportunidad hablé con Galtieri, aquel dictador argentino. El punto es que en medio de tantas personas te das cuenta de los muchos escenarios antagónicos que trascienden a las ideologías, y que luego de enfrentar ciertas consecuencias es que el arrepentimiento llega, pero no hay nada más valioso en la vida como la paz interior, cuando uno puede sentirse que está en paz con Dios, está en paz con todo.

Existen otras leyes que son tan reales como las terrenales: las leyes espirituales, por ejemplo, la ley que nos menciona la biblia de la siembra y la cosecha, dice: “Dios no puede ser burlado, todo lo que el hombre sembrare eso mismo terminará cosechando”es decir, tarde o temprano lo que vos cosechás, lo terminás sembrando.

En una oportunidad tuve que hablar con un padre de familia que por diferentes motivos no pudo realizar ningún estudio, y desde su dolor me preguntaba: “pastor, pero ¿cómo yo puedo enseñar a mis hijos? ¿qué les puedo enseñar si no se nada?” y yo le dije: “Se equivoca, porque uno no enseña desde lo que se sabe, sino desde lo que se es, y usted es un gran hombre” Esta es una de las bases principales que nos ha traído tanto dolor a la Argentina, que generalmente piensas que todo se arregla con el conocimiento, y la verdad es que hemos tenido ministros excelentes, recibidos en Harvard, pero el verdadero valor de la enseñanza no depende de lo que sabes, sino de lo que sos. El evangelio nos habla de la sal y nos habla de la luz, y dice que la luz no se enciende para ponerla debajo de una mesa, sino para ponerla en alto. También habla del valor de la sal y dice: “qué sería si la sal perdiera su sabor” y en realidad, un poquito de sal es suficiente para evitar el proceso de descomposición de algún elemento.

La biblia usa mucho las imágenes par ejemplificar la importancia de los valores en la transformación, y como principales elementos usa la luz, la sal y también la levadura, dice: “¿cómo una pequeña porción de levadura puede llegar a leudar toda la masa? “ y la respuesta es la reproducción de las bacterias que se van gestando. Eso que parece insignificante en realidad sirve mucho. A veces decimos: “al final yo soy el único tonto, ¿de qué sirve lo poquito que yo puedo hacer?” y por supuesto que sirve, primero y principal porque hay un Dios que nos ve y en segundo lugar por uno mismo. La satisfacción de irte a dormir y saber que hiciste lo que debías, te hace mirar a los ojos de tus hijos con toda tranquilidad, y en tercer lugar, aunque parezca ínfimo, esa pequeña levadura va generando una transformación.

Acercarnos a Dios es lo que necesitamos. En ciertas oportunidades, revistas internacionales y reconocidas como Times y News week le han dedicado la tapa a la oración y yo siempre digo que la oración es una manera de oxigenarnos, sabemos que si alguien deja de respirar se muere, pero en realidad se muere asfixiado por el aire que esta contaminado adentro y podemos hacer la relación con que la persona que no tiene una vida espiritual, muere porque no tiene esa posibilidad de intercambio en el que tienes que sacarse todas las pálidas, todas las broncas, todas las injusticias y sus propias miserias para poder renovar con algo fresco y algo nuevo. La oración es la respiración del alma. Es el momento en el que vos exhalas tus broncas, sacás tus enojos, tus injusticias, envidias y luego inhalas todo lo que Dios tiene para darnos, la capacidad de Soñar, la fortaleza, el entusiasmo, en esto consiste el proceso respiratorio del alma que nos permite seguir adelante.

Hay un libro que a mi me gusta mucho que se llama “Dios está en el cerebro” del Dr. Mathew Alper, un neurólogo investigador que da un diagnóstico, una conclusión que es algo inherente y hasta genético llega a decir y justamente habla mucho de estudios que se hicieron que demostraron esta actividad que oxigena, modifica y renueva a la persona que ora. Hay otro libro de un cirujano, muy prestigioso americano que empezó a investigar en la biblia muchas indicaciones que tenían aplicación en el cuerpo, aun por ejemplo en la circuncisión practicada por los hebreos, los judíos que se practican al octavo día de nacimiento. El descubrió que al octavo día es el mayo momento de concentración de la vitamina K en el organismo, que es la que fortalece la coagulación de la sangre y recuerda que la circuncisión comenzó a practicarse en el tiempo de Abraham en el desierto, cuando Dios le mandó y era en condiciones muy diferentes a las de ahora, con una falta de higiene donde es imperioso una rápida coagulación y el punto ,ayo de concentración de vitamina K está justamente en esa franja donde le es indicado a Abraham practicar la circuncisión.

Para crecer siempre es necesario arriesgarse. La vida muchas veces nos ofrece oportunidades que al cruzarse el tiempo y la oportunidad, el momento para tomar una decisión.

Osvaldo Carnival



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