Casa de milagros

Situaciones traumáticas de la vida pueden dejarnos destruidos, dolidos en un costado del camino, o bien pueden darnos la oportunidad de desarrollar la fe en milagros y descubrir que Dios está con nosotros.

En 2 Reyes, versículo 4 encontramos la historia de una mujer ante una situación límite, su marido había muerto, quedó viuda, desprotegida y además había quedado con deudas y ahora los acreedores venían para llevarse a sus hijos como esclavos como pago de esa deuda; desesperada la mujer recurre al profeta Eliseo en busca de auxilio.

 Luego de que la mujer le relata la situación que vivía, éste le preguntó si tenía algo en su casa, y casi de manera automática la mujer le dijo: “No tengo nada”, aunque tenía una vasija con aceite. Parece contradictorio, pero sucede que cuando uno esta mal, ve todo mal.

Debemos saber que siempre en la vida tenemos algo,

¿Por qué tantas veces creemos y decimos que no tenemos nada?

En ocasiones creemos que no tenemos nada porque estamos abrumados por lo que nos pasa, la situación por la que estamos atrevesando nos tiene paralizados y no podemos ver lo que tenemos.

Otras veces, creemos que no tenemos nada porque vivimos comparándonos con los demás, miramos a los que nos rodean, vemos que tienen una mejor casa, un mejor auto, un mejor trabajo y asumimos que nosotros no tenemos nada.

 “Es un gran error mirar la vida desde lo que te falta ya que por más que tengamos, siempre nos faltará algo en la vida”

Debemos mirar la vida desde lo que “SI” tenemos.

Esta es la propuesta de Dios para vos.

También creemos que no tenemos nada porque menospreciamos lo que tenemos.

Los comienzos de las cosas grandes serán pequeños, no debemos menospreciarlos.

“Los pequeños comienzos hay que regarlos en oración y Fe”

Dios te sacará del desierto usando lo que él ya te ha dado, cuando Dios llama a Moisés lo envía a Faraón, el hombre más poderoso de ese momento y lo hace con lo que tenía en sus manos, una vara, Dios sabía que Moisés no tenía demasiadas cosas en el desierto en el que estaba, pero Dios iba a usar lo que estaba al alcance. Él conoce mejor que nadie tu condición, él usará lo que tienes a la mano, no importa que te parezca insignificante.

La mujer había aceptado que ese era el final, por eso subestimó lo que tenía, se sentó a esperar que lo peor pasara, pero el Señor salió a su encuentro.

La mujer se tuvo que preparar para el milagro. Dios convirtió la casa de muerte, en “Casa de milagros”, también Dios quiere convertir tu casa en una “Casa de milagros”.

La casa de la viuda estaba marcada por la ruina, las deudas, el dolor, la depresión pero Dios la transformó en “Casa de milagros”

Cómo podemos convertir nuestra casa en casa de milagros?

Necesitamos generar vacíos para que Dios los llene, los vacíos naturalmente tienden a llenarse,

mientras haya algo por llenar ahí estará Dios. Para que lo nuevo venga hay que generar un vacío.

 Otro principio para ver los milagros es que cuánto más demos, más tendremos, si guardamos lo que tenemos se echará a perder, si lo compartimos se multiplicará, mientras hubiera vasijas el aceite fluiría, da lo que tienes y te será dado más.

 La mujer pensaba que Dios se había olvidado de ella, pero Dios no se olvida de los que fueron temerosos de él.

Finalmente el profeta le dijo: Mujer enciérrate, la solución a su problema no iba a venir reclamándole a terceros, vendría de buscar a Dios, cuando pases por esos momentos críticos conoce a Dios, no dependas de nadie descubre que él está en tu intimidad, descubre su provisión.

Podes imaginarte la cara de la mujer al ver el aceite multiplicarse? En sus propias manos ocurría el milagro, así también el milagro ocurrirá en tu propia casa. Somos instrumentos para hacer milagros, no podemos hacer milagros pero sabemos quién los hace.

Lo único que tenemos que hacer es llevar la gente a Jesús y él hará lo que parece imposible.

Osvaldo Carnival



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