Cuidando la salud en el Siglo XXI

La película “El hijo de la novia” puso en el tapete una enfermedad de la que vamos a hablar hoy: el mal de Alzheimer. Pude tener algunas charlas con alguien que considero un amigo, el Dr. Facundo Manes que me ayudaron a pensar en el avance de las enfermedades cognitivas. La expectativa de vida ha ido en aumento, esto es muy bueno, se dice que los cincuenta años de ahora son como los treinta de antes. Se ha alcanzado una mejor calidad de vida, pero esto ha dado lugar a nuevos desafíos para la medicina con la aparición de enfermedades que antes prácticamente se desconocían.

Estuve en dos ocasiones en Nigeria y me llamó la atención no ver personas con canas, y lo que sucedía era que no había personas que superaran los cuarenta y seis años de edad. A medida que el ser humano comenzó a extender sus años de vida, aparecieron estas enfermedades de corte cognitivo como el Alzheimer (quizás la más conocida por todos). Aunque parece tan complejo prevenirlas, observé que hay unos consejos prácticos que nos pueden ayudar. Hoy en día la gran tarea de la medicina, no es su función paliativa, sino que el gran impacto de la medicina está en la prevención.

Hay algunos consejos simples que tienen que ver con alimentarse saludablemente, no fumar, realizar caminatas, optar subir por escalera antes que por el ascensor, mantener a raya los niveles del colesterol, la glucemia, la presión sanguínea, desafiar al cerebro y preservar los lazos sociales.

En el Hospital Universitario del CEMIC, destacaban esto último para prevenir las enfermedades cognitivas. Algo interesante para resaltar, es que han descubierto que todo lo que hace bien al corazón también le hace bien al cerebro. Antes se los trataba como dos órganos independientes, pero por lo visto toda acción que tienda a cuidar el corazón indirectamente cuida el cerebro y si es así, estamos trabajando preventivamente sobre estas enfermedades. Todo lo que ayude a prevenir el infarto cardíaco, también reduce las demencias.

Unos estudios realizados en Inglaterra, destacaban que se habían reducido casi en doscientos mil los casos por acciones preventivas; al investigar estos resultados se volvió a recomendar la importancia de modificar ciertas conductas: dejar de fumar, control de riesgos cardíacos. En este estudio se concluye que el factor hereditario solo una incidencia de un diez por ciento, cuando antes se creía que este valor era de un ochenta y cinco por ciento.

Resumiendo podemos concluir que para cuidar nuestra salud debemos:
Controlar los factores de riesgo cardíaco, no fumar, cuidar los niveles de colesterol, de glucemia, la presión arterial.
Practicar actividad física, caminar, subir escaleras (cada vez que subimos un piso equivale a caminar cuatro cuadras)
Alimentarse bien.
Desafiar al cerebro, leer, estudiar, realizar cursos, ¡el cerebro nunca se jubila!
Mantener los lazos sociales, se descubrió que una de las actividades más importante del cerebro es la sociabilidad, las relaciones interpersonales, el compromiso social.
Por último la oración, nos ayuda a prevenir ese tipo de enfermedades, porque cuando oramos estamos en paz con Dios y eso no solo trae un efecto espiritual sino también tiene consecuencias físicas.

Osvaldo Carnival



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