Dinero nuestro de cada día

Si bien sabemos que “el amor al dinero es la raíz de todos los males” (1 Timoteo 6:10), también sabemos que éste es importante en el mundo que vivimos. Sin embargo, hay tendencia en confundir lo importante con lo necesario y hasta con lo imprescindible.

Durante mucho tiempo, la idea de relacionar lo espiritual con lo material pareció imposible. Los cristianos debían ocuparse de las cosas espirituales y por lo tanto, cuanta mayor austeridad y pobreza mostraban, más espiritualidad evidenciaban. Todos los extremos son peligrosos, y este tema no es la excepción. Sin embargo, cuando nos acercamos a Dios, no para cumplir con nuestra conciencia religiosa, sino con un corazón sincero que anhela conocerlo y saber el propósito para su vida, él nos sorprende. Dios posee la capacidad de darnos siempre más de la cuenta.

Dios nos muestra en sus evangelios el modelo de oración que le enseñó a sus discípulos cuando le preguntaron cómo debían orar. En Mateo 6:9-13 podemos Leerlo. Esta oración comienza con una frase bastante conocida: “Padre nuestro que estas en los cielos…”, no solamente es un reconocimiento a nuestro Dios, sino, también una exaltación a él como ser omnipotente y a la misma vez, cercano. En este modelo de oración se encuentran algunos principios fundamentales referidos al modo de salir de la crisis económica.. En el vv 11 de esta hermosa oración, puntualiza: “El pan nuestro de cada día dánoslo hoy”… Jesús le estaba enseñando a sus discípulos con esta frase, que de Dios viene el sustento para todas nuestras necesidades: Lo que comemos, lo que vestimos y un techo en el qué vivir, pero también, les estaba enseñando que esto es lo imprescindible, no el hecho de comer, sino confiar que de él viene toda provisión, porque la verdadera fuente de provisión es Dios y es inagotable.

El primer paso para saber que nada nos va a faltar, es la Fe.

En otro pasaje de la Biblia, encontramos otra verdad que puede brindarnos la confianza necesaria para saber que nuestra economía está en sus manos: «Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas» (Mateo 6:33). Dios no creó al hombre para luego olvidarse de él y dejarlo librado a su suerte, Él anhela lo mejor para su vida. Usted debe comprender que el camino hacia la prosperidad comienza en Dios y en la búsqueda de él para agradarlo.

No debemos inquietarnos por el pan de la semana próxima, ni por la provisión del mes entrante o por el pan del año próximo. Dios nos enseña que le pidamos el pan de hoy. Nuestro Padre Celestial conoce cuáles son sus necesidades y en su inmenso amor él podrá ayudarlo a satisfacerlas. Dios añadirá más que suficiente, le dará sabiduría para tomar las decisiones que le permitirán dar con el camino de la prosperidad, y le aseguro que la escasez y la miseria nunca más volverán a tocar su puerta.

Osvaldo Carnival

Extractos de: “CÓMO SALIR DE LA CRISIS ECONÓMICA” – O. Carnival



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