El amor que sabe esperar

Las relaciones son una decisión personal que cada uno va tomando como consecuencia de lo que se cree internamente. Creo que debe haber una interelación directa entre lo que se cree y lo que se vive, porque sino en algún momento no sirve, se forma una dicotomía entre lo que se piensa y lo que se hace. Esto por supuesto se aplica en todas las áreas: en la política, en los deportes, en la educación y por su puesto también en la fe.

En la Biblia encontramos una propuesta de parte de Dios que nos invita a tomar la decisión sobre la opción de no mantener relaciones sexuales antes de casarse o con otras persona que no sea tu cónyuge en el caso de estar casado, pero esta decisión se resume solamente a: poner en práctica lo que se cree.

Esto probablemente parecerá un poco moralista, arcaico y poco progresista en los tiempos que vivimos, pero lo importante es entender el por qué, el principio del tema: un amor que sabe esperar. Decidir esperar por el momento adecuado para compartir esta etapa del amor.

El concepto que manejo del amor tiene tres niveles de profundidad. El castellano es un lenguaje más rico que el inglés pero no tanto como el griego. Gran parte de la Biblia fue escrita en griego y cuando habla de amor nos señala estos tres niveles de profundidad:

El nivel más superficial, Eros: es el amor erótico o sexual. Luego hay otro nivel que se le conoce como Fileo y es el término del que se deriva lo que conocemos como amor filial, que es el amor de amistad, de compañerismo, de compartir. y por último, el nivel más profundo es el amor Agape que es el amor que da y no espera nada a cambio. Imaginemos que es una torta de tres pisos: en el primer piso como base tenemos el amor agape, que entrega todo y no espera nada a cambio, que pone en el centro el beneficio de la otra persona y no a uno mismo. Es el amor sobre el cual debería construirse el matrimonio y cualquier relación interpersonal. Luego, en el nivel de arriba viene el amor fileo que es el compañerismo, el compartir, y sobre eso la parte más alta: el amor erótico, el eros. Es decir, que el amor erótico encuentra su mayor expresión cuando esta sostenido por los otros dos niveles. Si invertimos esa torta y empezamos a construir de la manera inversa, nos vamos a encontrar con un amor pasajero, no permanente y poco profundo cuyo eje no está basado en el otro, sino en mi, en mi placer y está más cerca de la lujuria que del amor en si.

Hoy en día todo tiene que ver con conceptos, y en muchas áreas las cosas cambiaron, no son las mismas de antes. El noviazgo, más allá de cualquier religión que se practique, se supone que es la etapa en que conoces mejor a la persona con la que esperás y querés construir algo a futuro en tu vida. Ahora, una cosa es que vos quieras tener un roce pasajero temporal en el ámbito sexual con otra persona, eso no es un noviazgo. Así que probablemente el problema de hoy en día es meramente de semántica en el que necesitamos definir muchos conceptos. Por ejemplo, ¿qué es amor? Probablemente la respuesta de alguien no sea la mismo que la mía, o si decimos “Noviazgo” ¿Es para todos el mismo concepto? Quizá estamos en un momento que es característico de la posmodernidad en el que el concepto de las palabras son casi vacías y no hablamos de lo mismo.

El concepto de noviazgo es tomarse un tiempo y darse cuenta si verdaderamente es la persona con la que quieres construir un hogar y una familia. Y si no lo es, “muy bien, hasta acá llegamos” y se acabó. No son opciones religiosas impuestas, son opciones de vida.

Es importante que entandamos que el amor que no piensa esperar, no piensa en el otro, piensa en si mismo y en esa instancia es lujuria, porque la lujuria es la satisfacción personal. Esto no es algo que solamente se le atribuya a los hombres, también a las mujeres, hoy en día ya no se puede hablar de diferencias.

Educación Sexual.

En el caso de una familia, a la hora de educar a nuestros hijos con respecto a este tema no debemos hacerlo como una imposición, porque estaría irrespetando la voluntad de ellos; esto es una decisión personal, sin embargo, nuestro labor como padres es llevarlos a pensar, llevarlos a descubrir su propia relación con Dios, lo que creen de él y presentarles esta opción que Dios nos recomienda para poder tener una relación sana y verdaderamente profunda. Si descubrimos primero cuál es nuestra relación con Dios, vamos a saber qué lugar darle en cada área de nuestra vida.

Cada vez que tomamos una decisión va estar presente nuestra conciencia, los que saben dicen que es el espíritu del hombre, y este puede estar activo en nuestro ser o estar apagado por diferentes factores, así que mientras podamos alimentar con vida nuestra conciencia, vamos a estar seguros de que cada decisión que tomemos va a estar guiada por Dios.

Como consejero, he sido testigo de cómo relaciones sexuales tempranas, más adelante traen consecuencias importantes en la relación matrimonial. Muchas veces no alcanzan la plenitud porque de alguna forma, nuestro pensamiento o recuerdo se ve comprometido y esto hace que no logremos compenetrarnos con el otro de la mejor manera.

Lo más importante de esto no es solamente presentarle a las personas una sola opción: la de protegerse con los diferentes métodos anticonceptivos a la hora de tener relaciones sexuales, eso está maravilloso, pero no es la única opción. Hay otra opción y es la de esperar, la de guardar su virginidad y mirarlo como una etapa en la que sí puedas estar mental, espiritual y físicamente preparado para entregarla.

Ocupémonos de tener una relación con Dios, de conocer el verdadero significado del amor para entonces poder entregarnos de una manera sana, profunda y verdadera.

Osvaldo Carnival



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