El constructor de puentes

Los estudios de la carrera universitaria de ingeniería abarcan, entre otras realizaciones, la tarea de construir puentes. Boreham, el ilustre ensayista australiano, ante la muerte de un famoso constructor de puentes, dijo: “Después de leer la historia de sus audaces conquistas y maravillosas realizaciones, llego a la conclusión de que construir puentes es una profesión a la que bien vale la pena dedicarle la vida. Es hermoso ver cómo por encima de los profundos abismos y furiosos torrentes se tienden puentes a través de los cuales los niños puedan pasar con seguridad. Puentes de amistad y de buena voluntad a través de los cuales los hombres puedan salvar las diferencias que los separan”.
Es necesario e imperioso que se construyan puentes. Los tiempos son duros y los hombres se dividen más y más. Hay que unir el egoísmo con un camino a la buena voluntad. El sendero de odio y rencor hacia donde florece el amor y la bondad. De la suciedad de los vicios a las fuentes de la virtud.
Jesucristo fue un constructor de puentes. Él ideó el puente más grande de todos con el sacrificio de su propia vida. Su puente nace en la tierra y llega hasta el cielo. A través de ese camino todos los hombres de buena voluntad pueden convertirse en constructores de estas magnificas estructuras.
Usted puede ser un constructor de puentes. Los materiales para esa construcción son: un acto de bondad, una palabra alentadora, un esfuerzo para reconciliar a dos que se pelean, llevar paz a un hogar, etc. Todos estos son los medios que Dios pone en nuestras manos para comenzar el trabajo. Por lo tanto, declárese desde hoy un ingeniero espiritual y construya puentes de amor en un mundo de odio.

Osvaldo Carnival



Comience a escribir para buscar