El Espíritu de Navidad

¿Cuál es el espíritu de la Navidad?
La Navidad que nos ofrece la sociedad tiene muy poco de la Navidad que la Biblia nos cuenta. La Navidad está contaminada con el consumo y en encontrar el mejor precio. Muchos buscan regalos, comidas y viajes. Parece que esto es lo más importante.
Vemos que se habla mucho de Papá Noel y poco del pesebre de Jesús.
Papá Noel que no tiene nada que ver con nosotros: viene abrigado con 40º de calor, con renos que no existen en Argentina y llega desde el Polo Norte!
La verdad es que el sentido de la Navidad es Jesús.

Lucas 2:1
“Aconteció en aquellos días, que se promulgó un edicto de parte de Augusto César, que todo el mundo fuese empadronado”.

Veamos algunos principios importantes de la Navidad.
Cesar Augusto hizo un censo. La gente debía ir a su tierra natal para empadronarse y como José era descendiente del Rey David y tuvo viajar a Belén junto a María. Al llegar a esa ciudad comenzó el trabajo de parto y no encontraron lugar dónde poder descansar.

Lucas 2:67
“Y aconteció que estando ellos allí, se cumplieron los días de su alumbramiento. Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón”.

La Navidad es sencillez
Isaías, 800 años antes había profetizado este nacimiento en Belén.
Notemos que Dios uso a Augusto César –hombre más poderoso de la tierra en ese momento- para que José y María llegaran a esa ciudad.
Aunque nosotros vivamos en la realidad natural del día a día, hay un Dios que todo lo sabe, todo lo puede y que tiene un propósito eterno para cada uno de nosotros. Cuando nos quejamos de lo que sucede en nuestras vidas, debemos confiar en que Dios está en control. José tuvo que rendirse a la profecía y propósito de Dios. Aunque no entiendas lo que estas viviendo, tenes que saber que todo ayuda a bien a los que aman a Dios. Él te guiará en todo.
Vos y yo no sabemos que sucederá pero Dios está al mando.

v7. “y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón”

El mesón era una pequeña hostería, y Jesús el Rey de Reyes, no encontraba lugar para nacer. Un hijo de Reyes, ¿no tendría que nacer en un Palacio?; nació en un pesebre porque no encontró lugar.
Cada vez que no hacemos la voluntad de Dios, le estamos diciendo a Jesús que no hay lugar para Él en nuestro corazón. Cuando persistimos en no perdonar a alguien, le volvés a decir a Jesús que en tu corazón no tiene lugar. Ahora, si no hay lugar para Él es porque alguien lo ocupa: ¿Quién está ocupando el lugar en el que Jesús tendría que haber nacido?; ¿Habrá algo o alguien que ocupa ese lugar?; ¿Hay un interés, o amor que toma el espacio de Jesús?.
Cada vez que no le das prioridad a Jesús le estas diciendo “acá no hay lugar”.

Jesús nace en un pesebre de una granja. En medio de animales, de excrementos de animales, allí nació el Salvador. Que distinta esa realidad a “nuestra” Navidad: ropa nueva, regalos, comidas, viajes y más. Nada de esto esta mal sino perdemos la esencia, sino nos quedamos con el packaging y perdemos el sentido. El Dios que controla el universo, llego a este mundo con simpleza y sencillez.
Este mundo revolucionario, científico, tecnológico y avanzado nos quiere hacer la vida “más feliz” pero a la vez te llena a problemas económicos. Creemos que si tenemos ropa de marca, viajes, joyas o el mejor celular no podemos ser felices. Se desata una carrera sin límites donde lo que se pierde es la sencillez y simpleza de la vida.

Proverbios 17:17 nos habla de que “es mejor tener un pan duro en armonía que grandes platos de comida y estar todos peleados”. A veces creemos que lo que importa es lo que podemos obtener pero en realidad lo más importante es con quién lo compartimos.
Muchos matrimonios tienen la frase: “Contigo pan y cebolla”. Estarán juntos a pesar de todo lo que suceda, y luego empiezan a crecer y llegan los hijos, y al final terminan perdiendo la simpleza; corren y trabajan todos los días con la idea de que la felicidad es tener y complacer a los hijos en todo y olvidan que lo más importante no es lo que le puedan llegar a comprar a los hijos sino que los hijos los necesitan a ellos. Tus hijos, al pasar los años se olvidarán de lo que te pidieron cuando eran chicos y te dirán “vos nunca estuviste cuando te necesite: en cumpleaños, graduaciones, etc”.
Gran parte de las enfermedades psicológicas de hoy día vienen de la disfuncionalidad de la familia: el padre no ocupa su lugar, la madre tampoco, no hay comunicación. La ausencia de los padres es la base de la gran cantidad de los problemas de las adicciones y enfermedades. El problema no son las posesiones, el problema es que no hay padre ni madre.
La violencia en el hogar ha crecido y la única forma de arreglarlo es con presencia y amor de los padres. Así como Dios lo prometió: “Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo”.

Jesús iba a ser hijo de dos galileos con muchísima sencillez.
Debemos recordar la importancia del amor y sencillez y desechar la idea de que si no tengo no seré feliz. Concentrémonos en las cosas simples, en el matrimonio es la comunicación directa. En un hogar vinculado en amor.

Navidad es un amor comprometido

Juan 3:16
“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”.

Este un amor que se compromete. Dios nos vio mal y vino a la tierra para cambiar nuestras vidas. ¡María lo envolvió en pañales! ¡El Creador Todopoderoso está en pañales! Él se comprometió con nuestra historia, no mando un mail, no te sigue en Facebook, el bajo a la tierra para dar el ejemplo de vida.

1 Juan 3:18
“Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad”.

No amemos de la boca para afuera, sino con acciones concretas. Tu amor para los que te rodean debe ser comprometido con la necesidad. Dios tiene un amor compasivo.

Compasión es hacer algo para aliviar el dolor del otro
Navidad es compadecerme de alguien que está sufriendo. Que en esta navidad no pienses en el yo: “Qué vamos a comer, cómo me voy a vestir, a dónde iré a comer”. Todo esto es para “el yo”. Nos hacemos el centro!
En realidad el centro debe ser el que tiene necesidad.
Para poner en práctica esto, te desafío a que hagas obras de compasión con tres personas diferentes. No deben ser de tu familia ni de tus allegados. Ahí encontrarás amor recíproco. Te desafío a ser compasivo con personas que no conozcas, con personas que no te podrán devolver esa obra de amor.
De esto se trata la verdadera Navidad.
Muchos tratamientos terapéuticos invitan a participar en obras de caridad porque revitaliza el corazón. Esto es salir del yo. Dejamos de ver nuestros propios problemas y empezamos a ver al que sufre como y mucho más que yo.
Llega el tiempo de arrodillarse y tomar decisiones para hacer algo por otros.

Navidad es generosidad
Navidad es dar. Navidad es entregar. El Padre nos entrego al hijo sin esperar nada a cambio. Al dar de nuestro dinero estamos frenando al materialismo y le decimos que lo importante no es acumular dinero, sino que uso el dinero para bendecir y así aprendemos a depender solo de Dios.

Deuteronomio 14:23
“Comerás delante de Jehová tu Dios en el lugar que él escogiere para poner allí su nombre, el diezmo de tu grano, de tu vino y de tu aceite, y las primicias de tus manadas y de tus ganados, para que aprendas a temer a Jehová tu Dios todos los días”

Cada día debemos someter todo materialismo a Dios. ¡Declaremos que dependemos de Dios! El materialismo ata a las personas y las convierte en avaras.

Dios se agrada cuando damos con un corazón alegre,
2 Corintios 9:7
“Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre”.

Jesús nos enseña que hay más dicha y felicidad en dar que recibir
Hechos 20:35
“Mejor es dar que recibir”.

Proverbios 11:24
“Hay quienes reparten, y les es añadido más. Y hay quienes retienen más de lo que es justo, pero vienen a pobreza”.

Esto rompe toda regla. Hay quiénes dan y les es añadido más.
Dando es como se recibe; probalo, saluda a una sala de hospital o a un negocio y verás que te darán un saludo. Todo empieza con DAR lo que queremos RECIBIR. Si queres cambiar la atmósfera del lugar donde ests cada día, empeza con hacerlo vos. La vida no es otra cosa que darse.

El verdadero amor da, no mide.
Aun cuando lo da todo, piensa que aun fue poco.

El amor que se cuenta, no es amor. El amor se derrama y edifica una casa y una familia. Cuando muere una persona querida será siempre recordada y nadie olvidará todo lo que esa persona le dio a los que lo rodean.
Cuando damos, algo de nuestro amor queda en el otro y en sus recuerdos.
Esto es lo que Jesús nos enseño. La razón obedece a la prudencia pero el amor al corazón.

Te desafió a tomar el espíritu de la Navidad, en esta Navidad prioriza lo que verdaderamente importa. Que nada altere tus prioridades que están en disfrutar lo que tenes porque esta Jesús. No te enroles en una carrera sin fin.
Hace de tu amor un amor práctico. En esta Navidad no te olvides de hacer algo para aliviar el dolor de otro. En esta Navidad derrama lo que Dios te dio en la vida de otros



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