El propósito del Testimonio

Seguramente una de las cosas que mas nos gusta es escuchar testimonios de personas que cuentan las cosas que Dios hizo en su vida, al escuchar un testimonio nos animamos a creer que Dios lo puede hacer también con nosotros.

En el libro de Los Hechos, el apóstol Pablo nos habla de una carrera para dar testimonio: Hechos 20:24 Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios.

Una de las disciplinas que encontramos en el atletismo es la carrera de postas o de relevos, por ejemplo la de 4 x 100 metros. En esta prueba se alinean cuatro corredores por equipo; cada uno corre cien metros, por turno, por un mismo carril o andarivel. El primero lleva en una mano un objeto en forma de tubo llamado testimonio de unos veinte centímetros de largo y del grosor aproximado de un palo de escoba. Luego de recorrer sus cien metros debe entregar el testimonio al siguiente corredor de su equipo, y así hasta que los cuatro hayan recorrido la distancia total de cuatrocientos metros.

Este tipo de carrera no depende de uno solo, es una carrera que resalta el valor de la solidaridad. Alguien lo hizo por mí, ahora me toca a mi hacerlo por otro. No me puedo guardar lo que recibí, lo tengo que pasar, si no pierden todos.

Los testimonios son muy importantes y nos ayudan en muchos aspectos de nuestra vida espiritual.

Primeramente podemos decir que los testimonios son señales que marcan el camino, quizás situaciones que tuvimos que enfrentar hicieron que nos desorientáramos, no encontraramos el rumbo, no sabemos que camino tomar. Un testimonio nos ayuda a recordar cual es la senda correcta.

También los testimonios nos permiten enfrentar las próximas pruebas, Dios le encomendó a su pueblo Israel que los padres les contaran a sus hijos las maravillas que El había hecho entre ellos y que los hijos se las contaran a sus hijos, para que cuando tuvieran que enfrentar nuevos desafíos, nuevos enemigos recuerden que en el pasado Dios ya les dio la victoria y que ahora, en el presente, lo volverá a hacer.

El testimonio es el megáfono de Dios que nos dice: “No te entregues, lo puedo hacer otra vez”

Los testimonios traen el Reino de Dios a la tierra, hoy se escucha demasiada filosofía humana, pero necesitamos escuchar a Dios en nuestro medio, cuando la persona cuenta lo que Dios hizo en su vida es Dios mismo que está hablando y esto es mas poderoso que cualquier filosofía humana.

Quizás tenemos un testimonio pero no siempre queremos ser testigos, sucede en ocasiones que luego de un accidente de transito o de un hecho delictivo hay personas que vieron lo que sucedió pero no quieren ser testigos por las consecuencias que les podría traer. El testigo se compromete con su testimonio hasta las ultimas consecuencias.

En Griego, idioma en el que fue escrito el Nuevo Testamento, la palabra testigo y la palabra mártir Tienen un mismo origen, es decir que el testigo está dispuesto a dar su testimonio hasta las últimas consecuencias.

 Seguramente todos conocemos la historia de Pedro, había conocido a Jesús, había caminado con Jesús, había comido con Jesús, había visto a Jesús sanar enfermos, resucitar muertos echar fuera demonios, lo había visto glorificado. Que mas debía haber vivido para convencerlo y dar testimonio que era el hijo de Dios, pero llegó la hora donde debía de dar testimonio y convertirse en testigo y lo negó, algo paso con Pedro, le falto el poder para ser testigo.

Pero luego llegó Pentecostés y el poder del Espíritu Santo se derramó sobre Pedro y su vida fue transformada; se cuenta que Pedro murió en Roma hacia el año 67, fruto de la feroz persecución desatada siendo emperador Nerón, al momento de ser sacrificado pidió que lo crucificaran boca abajo ya que no era digno de morir como su Señor.

El Espíritu Santo viene sobre nuestras vidas para convertirnos en personas que tienen mas que un testimonio. Viene a convertirnos en testigos, personas jugadas por Jesús, no habrá mayor satisfacción ni gratificación en esta vida que Dios use nuestro testimonio para alcanzar a los que todavía no le conocen.

Osvaldo Carnival



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