Espera siempre un milagro

Años atrás, el hallazgo con vida de los 33 mineros chilenos que permanecen atrapados 700 metros bajo tierra conmovió al mundo. Sobre la superficie de la mina San José, el clima era muy diferente al de otras catástrofes similares como las ocurridas en Río Turbio o China donde hubo que lamentar la muerte de muchos mineros. En este caso, la expectativa de vida se vislumbraba en el rostro de los familiares y amigos de los mineros tras conocer la noticia que todos los medios coincidieron en denominar como “milagro”.

Tomando este hecho como ejemplo, podemos decir que todos nos hallamos frente a problemas en la vida. Pero por más graves que sean los problemas, el que tiene fe se niega a sucumbir frente a ellos. Por el contrario, los ve como oportunidades para que Dios entre en escena y los sorprenda.

Si usted quiere tener éxito en lo que hace, debe saber que primero tendrá que atravesar la senda del problema. Su actitud hacia los mismos determinará su grado de superación y esto lo llevará al triunfo. Pues la persona que se empeña en creer siempre puede hacer algo. La fe es la que empuja las imposibilidades, la fe es el elemento que moviliza las energías más ocultas en el hombre.

Tal vez, frente a usted hay grandes obstáculos, grandes desafíos, grandes montañas. Quizás, mientras lea estas palabras piense: “Si usted supiera lo grave de mi situación, la depresión en la que me encuentro, la tremenda dificultad económica en la que estoy, como mi hogar se está desmoronando”. Entonces le recordaré una expresión de Jesús: “Al que cree todo les es posible”.

Cada cosa que hacemos en la vida necesita de ese maravilloso tesoro que es la fe. Todo lo que emprendemos desde que nos levantamos por la mañana, debemos hacerlo con una actitud de fe. Creer que el día de hoy será mejor y que todavía, lo mejor está por venir. Eso es lo que hace que nuestro día sea distinto. Nada nos saldrá bien si lo que encaramos no lo hacemos con fe.

En cierta oportunidad hablé con un médico muy reconoció en su campo y me dijo algo muy interesante: “Pastor, no existen las enfermedades terminales. Hay médicos que denominan a ciertas enfermedades ‘terminales’, pero esto no es así”. Estas palabras realmente me impactaron ya que venían de un profesional destacado, no era un improvisado. Entonces comprendí: “A menos que una persona se entregue, nada en la vida es terminal”.

Mucha gente se sienta en el último vagón del tren y espera que Dios haga todas las cosas . Sin embargo, nosotros tendremos que dar pasos comprometidos para adueñarnos del milagro. Pasos de fe que demuestren que creo en Dios. La fe necesita acción. No forma parte solamente del plano abstracto sino también del plano natural. Cada paso, cada acción comprometida con lo que hemos creído que Dios hará en nosotros, será importante para poder ver la materialización de esos milagros.

Un milagro puede cambiar su historia. Siempre espere un milagro, siempre alimente la expectativa en su corazón. Espere que lo sobrenatural se introduzca en el mundo de lo natural, no importa el tiempo que sea necesario esperar. ¡Nunca deje de esperar ser sorprendido por Dios! Hoy puede ser el día que sucederá lo inexplicable, lo incompresible.

Osvaldo Carnival



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