Estamos en el horno

Generalmente hacemos esta declaración cuando nos encontramos en alguna situación difícil y creemos que no podemos salir. La Biblia cuenta una historia impresionante donde tres jóvenes estuvieron literalmente en el horno y tuvieron que poner a prueba su fe.

“He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará. Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado.” Daniel 3:17

Esta es una maravillosa historia de fe que nos ayuda a ver que la fe no es algo místico, sino práctica.
La fe es una experiencia. La fe se experimenta, no la podemos transmitir.
Los protagonistas de esta historia habían tenido una experiencia real con Dios: la fe es una experiencia de vida. En la Biblia encontramos una maravillosa promesa que nos afirma que cuando pasemos por el fuego no nos vamos a quemar, pero no debemos olvidarnos que hay que pasar la experiencia, hay que vivirla! La fe no se intelectualiza.
Caminar con Dios significa dejar que Dios pelee nuestra batalla, estos jóvenes de la historia no buscaron justificarse, no se defendieron, simplemente con su actitud declararon. ”Este puede ser el rey de Babilonia, pero nosotros servimos y obedecemos al Rey de Reyes”.
La fe es una convicción. Caminar con Dios significa nunca postrarse. Ellos habían decidido postrarse sólo ante Dios. Habrán muchas situaciones que querrán que nuestras convicciones declinen. Estos jóvenes nos enseñan que hay dioses que se levantan y piden que les adoremos: el dios del dinero, del erotismo del sexo, pornografía, el dios del egoísmo… No abandones tus convicciones!!
La fe es una rendición. Ellos dejaron en claro que no les importaba el resultado de la situación “…pero aun si nuestro Dios no lo hace así…” Su fe no estaba puesta en la solución del problema sino en Dios; debemos creer mas allá de los resultados, una fe madura sabe confiar en la voluntad de Dios. La fe rinde su voluntad para aceptar una voluntad superior.

Este es un año para experimentar la fe, para ver obrar a Dios obrar en nuestras vidas. El secreto está en poner en práctica la fe, cada acto de fe activa a Dios en nuestras vidas.



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