La promesa para mi

El apóstol Pablo escribiendo a la iglesia de Corinto dice: «El cual también nos ha sellado, y nos ha dado las arras del Espíritu en nuestros corazones.» (2º Corintios 1:22)

En este pasaje aparece un término muy poco frecuente en nuestros tiempos “las arras”, este término aparece tres veces en el Nuevo Testamento (2 Co 1:22; 5:5; Ef 1:14), siempre refiriéndose al Espíritu Santo, dado por Dios al creyente como una garantía y anticipo de las bendiciones superiores del futuro. Pero cuál es el significado de esta palabra tan poco usada en la actualidad?

La definición que encontramos en el diccionario es:

Arras: Es una promesa, una prenda, un adelanto, un compromiso de un pago completo.

Entonces según el pasaje de Corintios podemos decir que las arras es una señal del Cielo en mi, la presencia del Espíritu Santo en nuestro corazón es “una pequeña porción del cielo con la que llegamos al cielo”

Es la oración venga tu Reino, es el inicio de una obra de redención, es más y más del cielo, más y más de Dios en mi. Cuando recibimos a Jesús en nuestros corazones el Espíritu Santo viene a nuestras vidas y comienza una obra de transformación desde adentro hacia afuera.

Algunos se preocupan desmedidamente de lo exterior, la religión solo observa lo que se ve, pero Jesús mira nuestro interior y desde allí comenzará a generarse nuestro cambio exterior. Primero cambia mi corazón y luego se refleja en mi exterior: Nuevas costumbres, cambio en el vocabulario, negativa a ciertas prácticas, etc.

Las arras también es un anticipo de lo que viene. La versión Dios habla hoy refleja: «La fuerza de arrabón» al traducirlo así en 2 Corintios 1:22 como la “garantía de lo que vamos a recibir”. Y la Nueva Versión Internacional lo traduce en Efesios 1:14 como “el depósito que garantiza nuestra herencia”.

Es una señal que hay más, que mayores cosas vienen, mayores cosas hará Dios en mi, es una invitación a no acomodarse, a no conformarse porque Dios tiene mucho más. Hay una tendencia a conformarse muy grande, y no buscar lo nuevo de Dios, pero El siempre tiene más para nuestras vidas.

Dios tiene más para tu Familia, para tu economía, para tu salud, para tu llamado y para todas las áreas de tu vida, Dios tiene mucho más.

Es también una señal que no seremos abandonados, Dios selló lo que va a venir a buscar, lo que compró a un precio muy, muy alto, el de su propia sangre, por eso puedo decirle a todos los que se sentían olvidados, Dios no se olvido de vos, El no te ha desamparado. Dice el salmista: “Aunque mi padre y mi madre me dejaran, con todo, Jehová me recogerá.” (Salmos 27:10).

Dios Cumplirá el propósito en mi, El no abandona lo que comienza, el que comenzó la obra la terminará (Filipenses 1:6), es una señal que el seguirá obrando en mi.

Dice Efesios 1.14 “Que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria”. Asique, las arras del Espíritu garantizan la ayuda necesaria para que cumplas eficazmente con tu ministerio, llevarte a tu cuerpo glorificado y luego a tu morada celestial.

Nuestro destino es el Cielo, tenemos esperanza de que la vida continua, la vida no se acaba al morir.

Cuando naciste de nuevo, Dios dijo “voy a darte un pequeno pedazo del Cielo para cuando vayas allí, cuando la compra sea completada, quiero que tú, la posesión prometida, vengas a casa para estar conmigo.”

 Osvaldo Carnival



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