La seducción del poder

El poder tiene múltiples definiciones y usos; pero el más habitual se refiere al control, dominio y jurisdicción que posee una persona o institución y tiene la capacidad de disponer o concretar algo y llevar un plan adelante. El poder, es además, una posesión o tenencia. Pero..¿qué sucede cuando la autoridad, o aquellas personas que están en lugares de relevancia legítimos pueden cometer una injusticia o dictaminar una sentencia poco justa?

Desde que somos pequeños, este temas nos involucra. El poder está en todos los ámbitos de la sociedad, desde el portero de la escuela que tiene el manojo de llaves y le permite abrir cualquier puerta, o en el fútbol el jugador que lleva la banda de capitán. Puede ser el operador de audio en una cabina de radio, o en la televisión alguien que obtuvo muchos éxito, hasta el presidente de una nación y pare usted de contar. Pero ¿cómo nos relacionamos con el poder?

“Si queremos probar el carácter de alguien, debíamos darle poder.” Abraham Lincoln

El poder es algo necesario, pero puede también destruir cuando es mal llevado. También debemos tener presente que no nos pertenece y que el único propósito del poder es servir. Hay una historia que a mi me impacta mucho y nos ayuda a entender de la mejor manera este tópico. Un día Jesús tomó un lebrillo y lavó los pies de sus discípulos, Pedro (quien antes era Simón) le reclamó a Jesús diciéndole que no podía hacer eso, que más bien eran ellos los que debían hacerlo. Para ponernos un poco en contexto, en la antigüedad la gente caminaba con sandalias y al hacer tantos kilómetros de caminata ara poder llegar al destino, la manera de recibirlos era lavándole los pies, pero esto no lo hacía cualquiera, esto lo hacían los esclavos, las prostitutas, o las personas de muy bajo nivel en aquel tiempo. Entonces, Jesús sorprende a sus discípulos con este acto de servicio para decirles que quien quiera ser el mayor, deberá ser el servidor en medio de todos ellos. Ahora, nosotros debemos preguntarnos: ¿qué amo más? ¿ser el más pequeño o el poder? Una persona insegura difícilmente amé ser el más pequeño para estar dispuesto a servir, pero la persona que está segura de quién es y de la autoridad que tiene, no va a tener ningún inconveniente de servir a los demás. Aunque alguien sea el jefe en una fábrica, en una empresa, o el encargado en algún sitio lo más importante es que no pierda esa actitud de poder servir. Mucha gente está aferrada a una posición y no es capaz de servir si quiera un café, lavar una taza, acomodar una silla porque cree que va a ser un antivalor y que va a poner en riesgo su posición de poder. Yo me he dado cuenta que personas grandes fueron grandes para mi cuando las vi servir, en cambio las personas que se creen poderosas y no están dispuestas servir, es muy efímero el poder que tienen en sus manos.

En la Argentina, muy sabiamente los congresistas, estimaron un período de seis años para renovar el poder en el país, en las democracias mas firmes y más establecidas esto es favorables porque el o la presidente pueden retirarse hasta con un 70% de popularidad. Si bien es un período corto, lo importante es que se construya y se maneje el poder con el único propósito de servir a los demás.

Existe una ilustración bíblica que Pablo no hizo, en la que nos muestra a Dios como el alfarero y nosotros somos el barro en sus manos, entonces el dice: ¿cómo le preguntará el barro al alfarero por qué has hecho de esa manera? Es importante entender que Dios tiene un propósito y en vez de preguntar para qué, nos quedamos en el por qué y de esta manera no vamos a resolver nada; hay preguntas que no tienen respuestas. Algo que trae mucha calma y paz es creer en la providencia divina, como la tuvo la madre de Moisés. La biblia nos narra el antiguo Egipto temeroso de un Faraón que mandó a matar a los primogénitos de cada familia. La madre de Moisés lo pone en un canasto que llevaba su nombre y lo tira en las aguas porque ella se da cuenta que está frente a una situación que la supera y las aguas del Nilo se van a encargar de llevar a ese bebé, totalmente desprovisto de seguridad, a un propósito trascendente porque precisamente va a ser la hija del Faraón quien lo va a recibir, lo va a educar en el palacio y va a estar a punto de convertirse en el próximo Faraón. ¿Vieron esas tras cámaras que a parecen al final de cada película? En los que muestran cómo se hizo cada set, o cada parte del film, siempre digo que deberíamos tener eso en nuestras vidas para darnos cuenta de que por cada cosa que Dios hace siempre hay un propósito detrás.

Hay una anécdota de un hombre que queda naufrago en una isla desértica. Luego de recuperarse del dolor y sobrevivir a lo que era una muerte casi segura, construye una choza. Recorre la isla, comienza a conocerla pero ni puede evitar preguntarse todo el tiempo el por qué le pasó tal cosa, por qué tan mala suerte. De repente observa en la distancia que la choza que el acababa de construir con tanto esfuerzo durante todo un día, se prendió fuego. Se llena de aún más incertidumbre, no puede entender el por qué de un golpe tras otro, se pregunta incesantemente por qué a él, y cuando decide acercarse a la choza que estaba ya a punto de consumirse, con brasas todavía en fuego, se arrodilla, comienza a llorar y dice: ¿por qué?. De repente una mano lo toca y él se da vuelta y mira que es un marinero. El le pregunta: “¿Quién es? ¿Qué hace acá?” El merinero le responde: “hemos venido a rescatarlo” el hombre en medio de su asombro le pregunta: “¿y cómo supieron que yo estaba acá? A lo que el marinero le dice: “Vimos desde alta mar una densa nube de humo y pensamos que podía ser alguien pidiendo rescate. Fue muy listo de su parte encender prender en fuego la choza”

Muchas veces nos pasan cosas que no entendemos por qué nos pasan, pero debemos entregarnos a la providencia divina, porque es muy pobre pensar que Dios piensa igual que nosotros. Sus planes siempre van a tener un propósito detrás.

Osvaldo Carnival



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