Mantengámonos en forma

Cuando te pongas a orar abrí tu Biblia, porque muchas veces Dios va a usar un pasaje de la Biblia para hablarte en ese momento.
Charles Spurgeon dijo: “Una Biblia hecha pedazos, usualmente pertenece a alguien que no lo está.” Cuando uno lee la Biblia, tendrá Palabra de Dios.
Si yo preguntara cuántos me pueden contar un problema en este momento, muchos levantarían la mano, pero si yo preguntara cuál es la Palabra de Dios que tenes para enfrentar ese problema… no se que pasaría…
La Palabra de Dios es la que te sostiene, es Palabra que te acompañará al enfrentar cualquier circunstancia. Su Palabra no pasará, se mantiene firme.
Este es el secreto, tener una Palabra de Dios.
Al hablar con Dios sacamos afuera los problemas, se los contamos a Dios y Él es Poderoso para hacer algo por nuestra vida. Debemos confiar en Dios, Él no nos va fallar. Debemos confiar en Él.
Al decirle los problemas a Dios encontramos una respuesta y esto nos hace crecer. Las grandes decisiones son la consecuencia de buscar a Dios.
En mis pensamientos estoy limitado, pero cuando llega una Palabra de Dios no hay límites para lo que viene por delante.
Al terminar tu tiempo de oración debes tener una Palabra de Dios para avanzar, para crecer en todas las áreas de tu vida.

TOMABA UN TIEMPO PARA AYUNAR
“… sirviendo de noche y de día con ayunos y oraciones”

Hay que ayunar al menos un día por semana. Esta es una gran disciplina. Es algo poderoso cuando combinamos el ayuno y la oración. Debemos prepararnos para que Dios nos use. Hacer ayunos de internet, de Facebook, de aquello que nos impide buscar y crecer más en lo espiritual.
Ayunar de cosas que se convirtieron en ataduras. El ayuno nos permite ejercer el dominio propio. Aprendemos lo que habla la Biblia cuando dice “todo me es lícito más no todo me conviene”.
Tomaremos autoridad para no dejarnos dominar por el sexo, por la droga o el alcohol, y daremos lugar a la Gloria de Dios en nuestras vidas.
Con ayunamos aprendemos a decir “YO DEPENDO DE JESÚS”.
Este es un mensaje fundacional. Estamos hablando cosas que son fundamentales. Si amas lo que Dios hizo en tu vida y queres más, ayuna y ora.
Hay una batalla entre la carne y el espíritu. “La carne es débil” dice la Palabra.

Mateo 4:4
“Él respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”.

Satanás le quiso hacer creer a Jesús que el hombre vive sólo de pan. Jesús no es místico, eso es un invento del ser humano. Jesús sabe que necesitamos del pan para vivir –sintetizando lo material-, pero de lo que si hay que depender es de la Palabra de Dios. Esto nos muestra la batalla entre lo espiritual y lo carnal.
¿Qué determinará si sos carnal o espiritual? Serás aquel a quién alimentes en tu vida. La carnalidad nos acompañará todos los días de nuestra vida, es nuestra naturaleza: ignorar a Dios. Entonces lo que debemos hacer es alimentar lo espiritual, buscar de Dios, orar, ayunar. Si alimentamos la carne, siempre la carne tomará el lugar de lo espiritual.

Marcos 9:29
“Y les dijo: Este género con nada puede salir, sino con oración y ayuno”.

Los discípulos no podían echar afuera un demonio y Jesús les afirmó que esa atadura salía solo con ayuno y oración. Es una combinación explosiva. Hay ataduras que no van a cesar hasta que no hagamos esta combinación. Debemos buscar a Dios de forma completa para contrarrestar la carne.
Satanás querrá detenerte y estorbarte, pero es en esos momento donde debemos buscar más a Dios. Nada podrá detener lo que Dios quiere hacer con tu vida.

NO DEJABA DE DAR TESTIMONIO DE JESUS
“… presentándose en la misma hora, daba gracias a Dios, y hablaba del niño a todos los que esperaban la redención en Jerusalén”.

Tengo que dar testimonio de Jesús. Todos deben conocer que Jesucristo es el Señor, que en Él hay Salvación. Cada día hay que hacerlo. Si Dios hizo una gran obra en vos, no podes callar. Debes contarlo. Tenes que hablar de Él.
Un muchacho de la Iglesia, estudiando sus últimas materias de Medicina, jamás dejaba de dar testimonio de Jesús. Pero se dio cuenta que una compañera que constantemente se le oponía, se manifestaba en contra del evangelio. Este chico oraba y oraba por sus compañeros pero estaba mal por la actitud de su compañera. Luego de un tiempo, le suena el teléfono y era esta compañera que estaba llorando, angustiada y le confesó “yo muchas veces me opuse a vos cuando predicabas pero ahora estoy con un dolor muy fuerte e instantáneamente me vino tu nombre a mi mente y me acorde de tus palabras. Necesito de Dios”. Días después se encontraron, él le contó su testimonio en Jesucristo, ella se entregó a Jesús, y ahora asiste a la Iglesia porque Dios hizo una gran obra.
Cuando somos constantes, cuando nuestra manera de vivir acompaña nuestras palabras, “nuestra vida puede ser la única Biblia que muchos lean”. Con tan solo leer tu vida, las personas deben encontrarse con Jesús.
Cuando nos ven, ¿ven a Jesús?. A veces queremos regalar una Biblia a un amigo pero lo mejor es que él vea a Jesús en tu forma de andar.

Queremos ver obrar a Dios, buscando su poder en oración, ayuno y compartiendo tu Palabra.



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