Niveles de la oración II – Buscar

En el evangelio de San Mateo en el capítulo 7 Jesús habla de 3 diferentes niveles de la oración, dice ese pasaje: “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.” (San Mateo 7:7)

El primer nivel es “Pedir” y la promesa es que; si pedimos, Dios nos responde.

Luego Jesús menciona un segundo nivel que es el “Buscar”, este es el nivel medio, es el nivel de buscar aquello que anhelamos alcanzar.

Pedir es pasivo, pido y me siento a esperar que se me de. Buscar es activo, implica un trabajo, un esfuerzo, hay una iniciativa, buscar implica trabajo, es orar pidiendo que su voluntad se revele a nuestra vida y comenzar a decidir en dirección a sus planes.

Todos los grandes hombres de Dios se caracterizaron por una búsqueda profunda de su presencia. Conocer su plan y propósito requiere una búsqueda, no podemos quedarnos solo con pedir. Tenemos que buscar.

Dice el profeta Jeremías: “y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón.” (Jeremías 29:13), por lo que nuestra búsqueda de Dios debe ser con intensidad.

¿Pero qué cosas debemos buscar en oración?. ¿Cuál debería ser nuestro objetivo?

Primeramente podemos mencionar que debemos buscar el rostro de Dios

Dice el salmista: “ Tal es la generación de los que le buscan, De los que buscan tu rostro, oh Dios de Jacob.” (Salmos 24:6).

¿Qué será buscar el rostro de Dios?

Dios no tiene rostro pero la figura del rostro de Dios es de alguna manera una invitación a conocerlo en intimidad. Buscar el rostro de Dios es conocer su carácter, es descubrir en su mirada lo que a Dios le interesa.

Debemos ser de aquellos que no solo buscamos SU MANO (Pedir), sino también SU ROSTRO

Es descubrir que Dios envió a su Hijo, no solo para salvarnos, sino para tener una relación íntima con Él.

También debemos buscar la voluntad de Dios

Nunca intentemos construir algo sobre lo que Dios no haya puesto las bases. Si esas bases NO están conforme a Su Palabra, ¡estamos en peligro!

Fuera de lo establecido en su Palabra, los cimientos o las bases en la construcción de nuestros sueños pronto evidenciaran sus grietas e inevitablemente todo puede desmoronarse.

Muchas personas se aferran a pensamientos, a posiciones, a relaciones sentimentales, a negocios donde Dios no está. La voluntad de Dios es donde Dios está.

Buscar a Dios será la clave para ingresar a un nuevo nivel de intimidad con Dios.

Entra al nivel donde Dios te cuenta sus planes y propósitos. “Porque ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor. Os llamaré amigos.

Entra al nivel de la amistad con Dios. No te quedes en lo superficial.

Osvaldo Carnival



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