No te quedes sin aceite

Es importante entender que Dios Padre está en el cielo, a la diestra de Él está Jesucristo y hoy en día está con nosotros el Espíritu Santo. Esta es la TRINIDAD. Es un Dios en esencia y tres en persona. Jesús fue quién prometió que no íbamos a quedar huérfanos y el Espíritu Santo está aquí.

Jesús estaba limitado a un cuerpo y por consecuencia natural al tiempo y al espacio. ¿Cómo se resolvió la omnipresencia? A través del Espíritu Santo y esto trasciende a la materia y permite que éste Espíritu este al mismo momento en todo lugar. Esta es una facultad que no tienen los demonios ni Satanás. Esto es lo hace Dios a Dios. Puede estar en Ramos Mejía y en Caballito y en Tigre al mismo tiempo. El Espíritu está con cada uno de nosotros. En todo momento y lugar. Es fundamental descubrir cómo tiene que ser mi relación con el Espíritu Santo, cómo establecer una amistad con Él.

El Espíritu Santo tiene símbolos que nos ayudan a representarlo, por ejemplo: el fuego, un río, un viento, el agua, el aire. Hoy hablaremos del aceite que es el Espíritu Santo. Muchas veces se lo compara con el aceite.

Mateo 25:1-4
«Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas, salieron a recibir al esposo. Cinco de ellas eran prudentes y cinco insensatas. Las insensatas, tomando sus lámparas, no tomaron consigo aceite; mas las prudentes tomaron aceite en sus vasijas, juntamente con sus lámparas».

Jesús habla de los tiempos del fin, ya desde Mateo 24 lo hace y en el capítulo 25 cuenta de 10 jóvenes vírgenes que participarían de un cortejo nupcial y tenían lámparas que acompañarían al esposo que iría a encontrarse con la esposa que lo estaba esperando. La Biblia nos habla del tiempo del fin, nosotros seríamos las vírgenes que esperan la llegada de Jesús a la tierra.
Así como Cristo vino hace 2000 años atrás, Él volverá en los tiempos del fin y dice que nadie conoce la hora en que esto sucederá sino que solo Dios lo sabe.
Pero hay señales como la decadencia moral que está tan acrecentada en este tiempo, donde el tango “Cambalache” ya quedó atrás y como dice Isaías: “a lo malo se lo llama bueno y a lo bueno se lo llama malo” y esto anticipa los tiempos del fin.

En un grupo están las insensatas y un grupo las prudentes.
Las insensatas tenían aceite en la lámpara pero no se proveyeron de aceite en las vasijas, de aceite extra. Como en ese tiempo no había celular para que el novio les avise ahí voy, ya llego, las vírgenes no sabían cuándo llegaba el esposo, por eso no podían confiarse con el aceite del momento, con el aceite de la lámpara que tenían en ese momento sino que debían tener una provisión extra de aceite. Cuando llego el esposo, las vírgenes estaban dormidas y al despertarse las insensatas ya no tenían luz porque el aceite se les había acabado.
El aceite como alimento
En la antigüedad, en la mesa no podía faltar el pan y el aceite. El aceite era vital: con aceite se amasaba la harina y con aceite se remojaba el pan.
El Espíritu Santo vivifica la Palabra, debo leer la Biblia bajo la unción del Espíritu Santo. El Espíritu Santo debe sazonar la Palabra.
Cuando el Espíritu Santo te habla, la Palabra se convierte en una palabra Rhema. No podes hacer un pan sin aceite y no podes leer la palabra sin ser ministrado por el Espíritu santo.
Uno puede leer 50 capítulos y no recibir nada de Dios y leer un versículo y ser ministrado fuertemente. Debemos tomar pequeñas porciones de la Biblia y pedir la guía del Espíritu Santo para que nos hable puntualmente. Me ha pasado de estar en un capitulo 3 o 4 días y busco otras versiones y la estudio porque algo el Espíritu Santo me quiere decir.
La Palabra nos da fortaleza en medio de la prueba y el Espíritu Santo hará que sientas que esa Palabra que se compartió sea para vos. Quizás a vos te paso, al terminar un culto hablas de la palabra que se dió y a todos el Espíritu le hablo a cada uno en particular con un mensaje puntual. Cuando invocas al Espíritu Santo al leer la Palabra, podes enfrentar cualquier adversidad sin problemas porque tenes una Palabra de dios.

Debemos ir con hambre al culto
Que importante es sentarse con hambre a la mesa, para poder disfrutar completamente de la comida. A veces los chicos en casa nos dicen no tengo hambre, no quiero comer porque comen golosinas antes del horario de almuerzo o cena. Y esto nos pasa a nosotros también, nos llenamos de alimentos que no nos sacian y nos quitan el hambre espiritual.
Guardemos nuestro corazón para Dios, digamos: “Espíritu Santo, háblame por la Palabra”. Esto es desafiante.
Cuándo yo me convertí, creía que la revelación de Dios era solo para él, pero una vez dijo “Si alguien desea escuchar a Dios, Dios le va a hablar”. Ahí tome mi Biblia y empecé a buscar de Dios sin barreras. Vos podes tener una experiencia propia, vos podes recibir la Palabra de Dios en cualquier circunstancia. Cada día mezcla la Palabra con el aceite del Espíritu Santo para tener una nueva revelación del Dios.

El aceite como medicamento
La Biblia habla mucho de la sanidad del aceite, a veces ingiriéndolo o limpiando las heridas. El buen samaritano utiliza aceite para vendar las heridas.
El Espíritu Santo tiene una acción terapéutica, sana las heridas del corazón, sana las heridas del alma.
Un domingo se me acercó un hombre muy grandote, alto, y me contó que era custodio de la Presidencia y que un día antes había estado a punto de suicidarse y mientras esa noche hacia zapping en la tele, encontró un programa que emitíamos en canal 9, allí Dios le habló y al día siguiente estaba en la Iglesia entregándose a Cristo por completo. Este es el aceite que cambia vidas.
En Catedral de la Fe tenemos un centro de rehabilitación de adictos que trabaja con chicos y chicas que consumen drogas y que incluyen a las familias en cada tratamiento. Este programa integra una red que cubre todo el país.
Esto es impresionante: el CENARESO, ente nacional de recuperación de adictos tiene una efectividad de recuperación del 0.5% y los centros cristianos de recuperación tienen entre un 35 y 40%. En los últimos 11 años pasaron unos 7.000 chicos por el “Programa Josué” y muchos quieren saber el secreto de la eficacia y nosotros les contamos que hay un directorio con tres directivos: EL PADRE, EL HIJO y EL ESPIRITU SANTO.
Contamos con psicólogos, psiquiatras y médicos que acompañan a los chicos pero la restauración completa la hace el Espíritu Santo.
La adicción puede ser al sexo, a la comida, al orgullo, al trabajo, al fútbol y entre otas. Adicción significa “sin dicción”, sin palabras. El adicto lo que no dice con palabras lo dice con conductas. Todo tipo de adicción revela algo que yo no puedo manifestar y el primer paso para la sanidad de la adicción es empezar a hablar. Cuando uno empieza a hablar, se comienza a sanar y aquí entra el Espíritu Santo para sanar las heridas; muchas veces debo perdonar a otros y otras veces debo perdonarme a mi mismo. Sin confesión no hay libertad. Confesar significa “decir la verdad”, como se hace ante un Juez, uno jura decir la verdad y solo la verdad.
El Espíritu santo no puede obrar hasta que no haya sinceridad, sino le damos lugar no podrá trabajar en nosotros. Hay muchas personas que no quieren reconocer que se equivocaron.
¿Cuándo se produce una transformación? Cuándo alguien se da vuelta como una media y expone todos sus errores y desea ser transformado. Vos y yo éramos personas que no teníamos futuro pero fuimos hechos nuevos cuando decidimos confesar nuestros pecados y nos dejamos sanar por el Espíritu Santo.

El aceite como aseo
En la antigüedad se lo derramaba para limpiarse, el Espíritu Santo es quien nos lleva a limpiar nuestro interior y nos hace reconocer nuestros pecados. Jesús dijo “no te preocupes por la paja en el ojo ajeno sino por la viga que tenes delante tuyo”. Mira tu propia vida. Si el otro se equivoco, vos busca la paz.
Siembre que haya un problema entre dos personas habrá responsabilidad de las dos personas y cada uno debe sanar su corazón para conciliar.

Salmos 45:7-8
“Has amado la justicia y aborrecido la maldad; por tanto, te ungió Dios, el Dios tuyo, con óleo de alegría más que a tus compañeros. Mirra, áloe y casia exhalan todos tus vestidos”.

El aceite era la base de la unción y el aceite era de oliva junto a especias que daban perfume al aceite. La Biblia dice “haz amado la justicia y aborrecido la maldad”, y luego la Biblia dice “tu ungió Dios”. El precio de la unción es amar todo lo de Dios, amar la Palabra.
¿Por qué muchos no crecen? Porque aman la Justicia, aman a Dios y su Palabra pero no dejan el pecado. Si en la misma intensidad con la que amo a Dios, aborrezco el pecado, Dios me ungirá. No alcanza solo con amarlo a Él, sino que debemos dejar el orgullo, la soberbia, la idolatría, el enojo y muchas cosa más que no agradan a Dios.

El aceite como combustible
Las 10 vírgenes lo vivieron, ese aceite tomaba fuego.
El monte de los olivos es el lugar donde iba a orar Jesús, el Monte Getsemaní significa “prensa”, era el lugar donde se producía el aceite. Ese fue el lugar donde Dios fue presionado espiritualmente donde dijo “hágase tu voluntad”.
Es muy importante congregarse, hacer el esfuerzo de buscar a Dios en la Iglesia y no ser insensato porque en la semana podríamos quedarnos sin aceite. La semana es dura, difícil, pero que distinto es salir el sábado o domingo cargado del combustible del Espíritu Santo y no quedarnos vacíos en la semana. Si decides buscarle lo encontrarás y será tu prioridad de cada día.



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