Persevere y alcanzará su sueño

Al comenzar un nuevo año llenos de expectativas, como en este 2019 que recién empieza, muchas veces nos preguntamos cuál es el secreto del éxito. Yo creo no equivocarme en resumirlo en la siguiente palabra: PERSEVERANCIA. La impaciencia nos lleva a abandonar la lucha antes de tiempo y, de esta forma, en reiteradas oportunidades, la inconstancia hace abortar nuestros mejores sueños; no logramos ver con claridad. La visión es nublada por la falta de persistencia.

Se cuenta que Sir Edmund Hillary intentó, varias veces, sin éxito, escalar el Monte Everest, hasta que finalmente lo logró. Pero hay un hecho interesante ocurrido en uno de esos tantos intentos fallidos: luego de no lograr su deseo, Hillary permaneció parado al pie de la gran montaña y, sacudiendo su puño hacia ella, dijo: «¡Te venceré! Porque tú no puedes ser más grande de lo que eres, pero yo todavía estoy creciendo». Continuó, siguió intentando, persistió, hasta que un día lo logró.

El mayor enemigo de lo mejor no es lo peor, sino lo bueno. Lo bueno nos lleva a conformarnos con algo que no es lo que realmente soñamos, pero que, dentro de todo, no es tan malo. Nos contentamos con lo que tenemos hoy a mano, como dice el refrán: «Más vale pájaro en mano, que cien, volando». Si bien esto generalmente se aplica a la importancia de no dejar escapar las oportunidades, también, podemos aplicarlo a aquellos que se contentan con lo que tienen en mano y no se arriesgan por más.

Por lo general, cuando nos lanzamos a nuevos desafíos, lo hacemos con mucho entusiasmo y grandes expectativas, y nos trazamos objetivos lo suficientemente altos para motivarnos. Pero debemos tener en cuenta que lo importante no es sólo poseer un sueño y emprender el viaje, sino que la verdadera felicidad radica en lograr llegar a destino. Comenzar y acabar.

Entre su sueño y el lugar donde se encuentra, siempre se presenta una tercera alternativa; funciona como una parada de descanso que se aprovecha para tomar nuevas fuerzas. Esto me recuerda al cansado caminante del desierto que, luego de largos días de intenso calor y fatigoso caminar, divisa a lo lejos un maravilloso oasis. Lo más razonable es hacer un alto y pasar un tiempo allí; sin embargo, sería una tontería tomar esta alternativa momentánea como una morada permanente. Este lugar no tiene nada que ver con el destino final. Quedarse allí sería rebajar el nivel de los sueños y a esto se lo denomina conformismo.

Su destino se relaciona con cosas grandes; no, con menudencias, con pequeñeces. El sentirnos satisfechos con menos de lo deseado contribuye a empequeñecernos.

Deténgase por un momento y haga el siguiente ejercicio: piense dónde anhelaba llegar con su vida y compárelo con el sitio donde se encuentra en este mismo momento. ¿Cuál es el resultado? Si no se encuentra en el lugar correcto, es el momento de tomar una decisión. Nada cambiará, si no inicia una acción para que así suceda. «Para alcanzar los lugares que nunca antes ha alcanzado deberá hacer lo que jamás antes había hecho».

No acepte de manera resignada su presente, no se sienta satisfecho con lo hasta aquí ha logrado, no se acostumbre a vivir por debajo de su nivel, con el mínimo de sus infinitos recursos. No permita que sus sueños se hagan trizas, mantenga viva la llama del entusiasmo.

Comenzó bien, continúe bien. Apunte alto. No se justifique pensando que «al menos lo intentó», los premios no son para los que participan de la carrera, sino para los que la acaban. ¡Levántese, todavía puede lograrlo! ¡No se quede a mitad de camino!

Lo fatigoso del trayecto puede hacernos perder la brújula. Nos desorientamos. Ese punto es crucial porque es el momento en que somos tentados a abandonarlo todo, en el que corremos el riesgo de entregar los sueños y cuando el entusiasmo desaparece.

Un médico, investigador de la conducta humana, aseguró: «El éxito es ir de fracaso en fracaso con entusiasmo». El elemento esencial para lograr superar el fracaso se llama entusiasmo. Entusiasmo y perseverancia, en la práctica, resulta ser una magnífica combinación. Alguien expresó de forma atinada: «Cada mañana tiene dos mangos. Puedes asir el mango de la angustia o el mango del entusiasmo. Según el mango que escojas, será el día».

Existen algunas claves para tener en cuenta para no conformarnos con lo «poco».

Puede tener tan poco como le satisfaga.

No obtendrá en la vida más de lo que desea. Si está satisfecho con lo que tiene no deseará más. Una de las claves para progresar es desarrollar un profundo anhelo por crecer.

El hombre de campo puede llevar a su caballo a beber agua en el fresco arroyo que recorre su tierra, pero no puede obligarlo a beber. Usted fue creado para triunfar; sin embargo, la decisión es suya. ¿Se conforma con lo alcanzado o anhela intensamente sentir la expectativa que generan las cosas nuevas?

El principio de la búsqueda

Si prosigue en su intento de buscar y no conformarse, seguramente, lo logrará. Solo será cuestión de tiempo.

«Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se la abrirá». Toda acción provoca una reacción. Disfrutamos hoy lo que forjamos ayer; de la misma forma, alcanzaremos mañana lo que anhelamos hoy. ¿Por qué cosas suspira su corazón? ¿Cuál es su deseo?

En la vida podemos ir tan lejos como lo que deseemos y creamos. En la medida en que avancemos, también lo hará el sueño.

Cuando permita que el entusiasmo sea el motor de su vida, todo, debajo de sus pies, puede moverse; pero de alguna manera, encontrará la forma de seguir caminando; seguramente, sus pies no resbalarán, no fracasará.

Tomado del libro «Cómo hacer realidad sus sueños»

Osvaldo Carnival



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