Póngale límite a los trabajos espirituales

La realidad del mundo hoy, refleja la necesidad de ayuda espiritual que el hombre tiene. Los diarios están plagados de ofertas con soluciones rápidas para los problemas que parecen sin solución. Así surgen diversas prácticas del ocultismo, por ejemplo.
Aquellos que visitan parques y plazas verán con frecuencia los diferentes trabajos que ellos realizan en esos lugares. Se observan gallinas muertas, velas encendidas, maíz juntos a trapos rojos, etc. Todos estos son sencillamente trabajos de brujería que intentan por medio de un poder sobrenatural condicionar diferentes situaciones.
Pero estas prácticas no nacen en el presente siglo, ya en los tiempos del Antiguo Testamento tenemos registros de brujos que eran llamados para realizar trabajos de hechicería.
Esa es la historia que encontramos en el libro de Números capítulo 22. Balac, rey de Moab, tenía conocimiento de que el pueblo de Israel ganaba sus batallas sobre los pueblos enemigos. El rey preocupado por cómo derrotar a Israel decide llamar a Balaam por su fama. La gente decía que a quien él bendecía, era bendito; y a quién él maldecía, era maldito. El rey era consciente de la importancia del mundo espiritual, él sabía que lo espiritual gobierna al mundo material.  Entonces este le pidió a Balaam que hiciera un trabajo contra el pueblo de Israel.
Recordemos que la Biblia es terminante con respecto a este tipo de prácticas, debemos saber que Satanás está detrás de cada una de ellas.
Pero cómo podemos estar cubiertos para que este tipo de trabajos espirituales no nos lleguen, para ello necesitamos identidad espiritual. ¿A qué me refiero con identidad espiritual? Por ejemplo, todos para circular necesitamos una identificación de algún documento que pruebe la filiación. Por medio de ella, las autoridades de cualquier pais puede identificar a las personas y saber quiénes son y conocer sus antecedentes. Lo mismo sucede en el mundo espiritual debemos tener los datos filiatorios que identifiquen quién es la autoridad sobre mí. Mi apellido habla sobre mí en las computadoras de la Nación. Así también, sucede con respecto a mi filiación espiritual, si Dios es mi Padre, sé a quién pertenezco y nada ni nadie puede hacerme mal. Claro está que si preguntamos por medio de una encuesta a la gente que transita en la calle: ¿Cuál es su filiación espiritual? Todos responderán: “¡Yo soy de Dios!” . Pero la única verdad sobre esta respuesta es corroborada en la vida real y cotidiana. Cuando pruebo esta declaración con mis actos, mis testimonios de vida, mi caminar diario por la vida. Ese es el único documento que detecta la verdadera identidad espiritual de un hijo de Dios.
Israel era el pueblo de Dios y nada podía hacer Balaam contra ellos. Tres veces intentó maldecir a Israel y no pudo, algo había sobre ese pueblo que no permitía que ellos fueron maldecidos. Una cobertura espiritual estaba sobre esa nación, tenían autoridad espiritual sobre ellos. La Biblia dice que Balaam no pudo hacer nada malo “porque Dios estaba con Israel, porque en Israel no había iniquidad ni perversidad”.
¿Está usted consciente de cuál es su filiación espiritual? ¿Sabe usted a quién realmente le pertenece su vida?
¡Dios lo bendiga!

Osvaldo Carnival



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