Ser un ganador

A veces ser un ganador suena como muy superficial, volátil, intrascendente, poco permanente, pero yo creo que podemos convertirnos en verdaderos ganadores en todos los escenarios de la vida, tanto públicamente como íntimamente. Existen varias frases que pueden ayudarnos a describir un ganador:

“Un ganador cuando comete un error dice: Yo me equivoqué, en cambio un perdedor dice: “no fue mi culpa”

“Un ganador enfrenta y supera el problema, el que no lo es, le da vuelta miles de veces y no logra superarlo”

“Un ganador se siente responsable por algo, más allá de la responsabilidad que le corresponde. El que no es ganador no colabora y se mantiene al margen de su trabajo”

Así que cuando hablamos de un ganador, es alguien que va más allá de lo que va la persona regular y esto tiene que ver con una palabra que no suele usarse mucho y es: Esfuerzo. Hoy en día se ha instaurado un valor opuesto y es que podemos conseguir cosas importantes en la vida sin esforzarse, y esforzarse es hacer un poquito más, es ir un kilómetro más. No podemos conseguir cosas trascendentes con poco esfuerzo.

Algo que debemos tener presente es que el ganador no compite con otros, sino que compite con uno mismo, entonces se supera. Si le decimos a alguien que es un ordinario, es prácticamente un insulto, está casi llegando a esa categoría, y podemos referirnos a su trabajo no solo a su persona, porque la diferencia de ser un ordinario a ser un extaordinario radica en lo “extra”, en este prefijo que nos dice que hay un poco más de lo que se espera.

Pero, ¿qué es ser extraordinario? Es el esfuerzo. Es dar más de lo que debería darse. No es precisamente ese oficinista que está 20 minutos antes de irse guardando todo en el cajón y esperando que llegue la hora. Tampoco es el ventajero que llega 15 minutos después e inventa una historia. El esfuerzo de no hacer estas cosas es lo que nos pone por encima de una persona ordinaria. No podemos formar parte de la cultura del “zafar” en la que la gente trata de akcanzar cosas zafando porque podemos terminar la escuela primaria llevándole una caja de bombones a la señorita, puede terminar la secundaria zafando de las 24 amonestaciones, pero nadie puede terminar una instrucción terciaria o universitaria con la cultura del zafe porque ahí se va a necesitar mucho esfuerzo.

Ahora quiero mencionarte alguna características del verdadero ganador:

El verdadero ganador sabe compartir sus secretos de éxito con otros. La característica acá es la humildad.

En cierta ocasión un periodista le preguntó a un hombre de campo si podía confesarle el secreto de su maíz, ya que este ganaba siempre el concurso de mejor productor del año. El agricultor confesó que se debía a que compartía sus semillas con los vecinos, el periodista sombrado le preguntó por qué compartía sus mejores semillas si esas personas iban a competir con él en el mismo concurso, a lo que el hombre le respondió: “El viento lleva el polvo del polen de un campo a otro, si mis vecinos cultivan un maíz de calidad inferior, la polinización cruzada va degradar constantemente mi maíz. Si voy a sembrar mi maíz, debo ayudar a que mis vecinos también lo hagan” A veces no nos damos cuenta que cuando nos negamos a ayudar a los demás, nos estamos negando ayuda a nosotros mismos, porque todo lo que hacemos por otros vuelve.

El verdadero ganador se atreve a amar. Aquí la característica es valentía. Es una persona que tiene miedo al igual que cualquier otro ser humano, pero la diferencia está en que vence sus temores enfrentándolos con coraje. Tanto el valiente como el cobarde tienen temor frente a los desafíos, frente a los problemas, frente a las necesidades, pero el valiente los enfrenta con coraje mientras que el cobarde se paraliza. El temor llega en el momento menos oportuno y busca desequilibrarnos, puede ser ante una gran oportunidad, ante alguna injusticia, o cundo debemos tomar una decisión y es así como muchas personas pierden las ocasiones de su vida porque el temor los vive paralizando . Debemos atrevernos a ser valientes para convertirnos en un verdadero ganador.

El verdadero ganador siempre da un poco más. La característica que resaltamos aquí es la diligencia. Hay un proverbio que habla de esto precisamente y dice: “El diligente delante de los Reyes estará”. Todos queremos lograr cosas en la vida, convertirnos en personas importantes y alcanzar el éxito pero quizá no nos estamos dando cuenta que la característica que nos va a llevar de la mano es la diligencia. El diligente es aquella persona que a pesar del cansancio, se levanta a la mañana y llega puntual a su trabajo. Es aquel que a pesar de cualquier dificultad cumple con sus tareas. Es el que tiene disciplina porque las cosas que perduran son aquellas que se logran con disciplina. No alcanza solamente con el talento, sino que hay que agregar la diligencia para poder lograr las cosas. Alaba Edison lo describía de esta manera: “99% de transpiración, 1% de talento”

Como sociedad latina lamentablemente tenemos instaurado algo contraproducente que es el “pensamiento mágico” que es aquel que va a comprar un billete de la lotería con la gran expectativa de que al día siguiente se va a convertir en una persona exitosa, sin recordar que son millones los que participan y solo uno es el que se lleva el premio. El verdadero éxito se logra construyéndolo silenciosamente con mucha disciplina y con mucha constancia.

El verdadero ganador nunca se olvida de mirar al cielo. A veces, cuando las cosas están saliendo muy bien, uno puede confundirse y olvidarse de mirar al cielo. Nos creemos importante y soberanos en todos los logros que tenemos cuando en realidad debemos reconocer que si tenemos alguna virtud es por la gracia de Dios, porque él constantemente nos da esa fuerza, esa salud porque por más que yo tenga todo, sabemos cómo es esto, si Dios no nos da la salud, no nos da la fuerza, por mucho que queramos, no vamos a ni siquiera poder salir de la cama. Debemos tener la sabiduría para saber que es Dios quien nos da las fuerzas, la inteligencia, y la creatividad para lograr las cosas.

Hay una connotación entre lo interno y lo externo, así que nuestro interior debe reflejarse en nuestro exterior. Procuremos entonces construir con esfuerzo una actitud de ganador en nuestro interior para que podamos reflejarlo en nuestro exterior.

Osvaldo Carnival



Comience a escribir para buscar