Si alguno tiene sed

El evangelio de Juan nos cuenta que en cierta oportunidad Jesús estaba participando de una fiesta muy importante para los judíos, la fiesta de los Tabernáculos.

Había 3 fiestas importantes que se celebraban en Jerusalén: Pascua, Pentecostés y Los Tabernáculos

A esta última debían concurrir todos los israelitas varones. Se le llamaba así porque las familias debían habitar durante siete días en tabernáculos o cabañas de ramas y hojas de árboles. Se construían en los techos de las casas, en los patios, en el atrio del templo y aun en las calles. De ese modo recordaban que habían habitado en tabernáculos durante los años de peregrinación en el desierto. Todos debían regocijarse delante de Jehová por la protección sobre su pueblo y por la cosecha de los frutos de la tierra.

La Fiesta de los Tabernáculos se celebraba al fin del año agrícola, cuando se recogían las cosechas de los cereales: el trigo y la cebada, y ofrecían diferentes sacrificios durante estos días.

Durante los 7 días el sumo sacerdote llenaba una copa de agua del estanque de Siloé y la llevaba de vuelta al Templo, donde la derramaba a vista de todo el pueblo. Cada día en ese punto, las muchedumbres cantaban: «Alabad a Jehová» (Salmo 118:1).

El día séptimo, el último, era conocido como «El gran hosanna» y era el clímax de la fiesta,

y en ese día se oyó una voz: «Si alguno tiene sed, venga a y beba» . El tiempo de Jesús no pudo ser más perfecto o su llamado más explícito. Estaba anunciando que no era otro que el Mesías esperado por tanto tiempo, que derramaría el Espíritu Santo, como lo reconocieron muchos de la muchedumbre inmediatamente.

Jesús dijo “si alguno tiene sed”, el salmista David sabía de eso y por eso decía en el Salmo 42 “Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo.”

El clamor es un término que procede del latín y que refiere al grito o a la expresión que se pronuncia con vehemencia o vigor.

David no se conformaba. David estaba desesperado por Dios. David sabía que Dios siempre tiene más.

Dios despierta en nosotros un clamor, una santa desesperación. Un deseo por más de El, una expectativa que hay algo está por suceder.

Creo que este es el tiempo que se está levantando una nueva generación, una generación que no se conforma, que está desesperada, está sedienta. Estamos viviendo tiempos en los que Dios despertará un clamor por Él.

Dios está buscando en los últimos días a los sedientos, El nos invita a beber de la fuente que es Cristo.

Buscar a Dios es una decisión personal. Tu pastor te puede guiar, tu líder te puede ayudar, pero luego tendrás que tomar la decisión de hacerlo personalmente.

Si estás sediento, la promesa de Dios es saciar a todos los sedientos, Dios te invita a que vengas, es tu decisión.

Dios siempre tiene más.

Osvaldo Carnival



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