Tormentas Correctivas

¿Alguna vez oíste que Dios te dijo algo y luego hiciste otra cosa? ¿En alguna ocasión has oído instrucciones específicas de Dios pero terminaste haciendo lo opuesto?, creo que a todos en algún momento nos paso esto.

Recordemos, para entender que son las “Tormentas Correctivas”, la historia de Jonás, un profeta del Antiguo Testamento.

Dios llamó a Jonás para una misión especial. La gente de la ciudad de Nínive era malvada pero Dios comisionó a Jonás para que interviniera y los ayudara a revertir su espiral descendente, se volvieran a El y sean libres del castigo.

Había solo un problema: ¡Jonás odiaba a los ninivitas!. Eran conocidos como feroces guerreros, inmisericordes, que saqueaban y destruían aldeas en su codicia por poseer más tierras, por lo tanto en vez de obedecer las instrucciones de Dios, Jonás navegó alejándose del llamado de Dios, sacó un pasaje en un barco que iba en la dirección opuesta, ahora Dios tenía dos problemas en sus manos: una ciudad sin arrepentir y ¡un profeta fugitivo!, pero una tormenta colosal golpeó el barco en el que iba Jonás, arrojándolo por la borda y para empeorar las cosas, un gran pez se tragó a Jonás.

¿Te has sentido alguna vez de esa manera? ¿Has tocado fondo sin ningún lugar adónde ir?.

Las tormentas correctivas no buscan ahogarnos, buscan corregir nuestro rumbo, siempre “se levantan cuando estás yendo en la dirección equivocada”; cuando huyes de Dios seguramente te encontrarás enfrentando todo tipo de tormentas.

“Dios ve el final desde el principio”, El ve nuestras acciones del presente y nuestro futuro como el resultado de esas acciones. Habrá tiempos en que estaremos encaminados a Tarsis y Dios nos ama tanto que enviará una tormenta. “No para ahogarnos, sino para que corrijamos nuestro camino”

Dios ve nuestras decisiones erradas y no se queda cruzado de brazos, interviene, hace algo, “Nos ama demasiado para dejarnos en el error”, buscará la manera de sacudirnos para que reaccionemos antes que sea tarde.

Debemos dejar de luchar con Dios, Jonás aunque era un profeta, un siervo de Dios, luchaba con lo que Dios quería hacer con El. Hay personas que viven luchando con Dios sin saberlo, y están resistiendo la obra del Espíritu Santo, si estamos yendo en sentido contario al plan de Dios no encontramos paz.

Muchas veces necesitamos tocar fondo para hacer cambios en nuestra vida, cuando Jonás tocó fondo, finalmente se volvió a Dios, clamó, y Dios le respondió. Para este tiempo el pez estaba viajando de vuelta a Nínive; lo mas importante para Jonás fue su cambio de dirección, llegó a Nínive les predicó a sus habitantes y toda la ciudad se arrepintió.

Cuando Jonás tocó fondo, Dios pudo darle dirección y enseñarle lecciones de la vida.

Cuantos planes de Dios pueden estar trabados en nuestra vida porque estamos yendo en dirección contraria como Jonás, lo que tenemos que hacer es cambiar de rumbo, no hay pecado peor que la obstinación, encerrarme en mi mismo creyendo que tengo razón, hay personas que tocan fondo pero nunca cambian.

Tocar fondo es para reflexionar y producir cambios, Jonás en la panza del pez decidió cambiar, y no sólo cambió su vida, sino que cambió la eternidad para más de 100.000 personas que vivían en Nínive.

Grandes cosas Dios quiere hacer con vos, rendite al control del Espíritu Santo y el te sorprenderá.

Osvaldo Carnival



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