Un nuevo nombre

En la historia de los tres jóvenes que fueron lanzados al horno de fuego (Daniel 3) es interesante ver que generalmente son recordados como: Sadrac, Mesac y Abed-nego, aunque en realidad esos no eran sus nombres verdaderos, eran los nombres con los que los bautizaron en Caldea.(Daniel 1:7).
En nuestra generación muchas veces los nombres se relacionan con modas o tendencias.

Nombres de esclavitud.
Daniel y sus amigos estaban dentro de un grupo de deportados de su nación, Nabucodonosor quería que se adaptaran a una nueva cultura y como parte de ese cambio también fueron modificados sus nombres, les quitaron nombres que enaltecían a Dios y les pusieron nombres para esclavizarlos.
El enemigo quiere cambiar nuestro futuro y lograr que nos olvidemos de quienes somos en Cristo.
Las conductas aprendidas tienden a fijarnos límites. Los golpes de la vida no nos permiten ser quienes Dios ha diseñado que seamos. Muchas veces nuestra vida fue marcada por duros golpes que dejaron nombres impresos en nuestra alma. Solemos asumir la identidad que nos han impuesto. La identidad se impone y luego se acepta.

Nueva identidad.
El nombre responde a quienes somos como personas. Para poder tomar el sueño de Dios hay que tomar una nueva identidad. Los significados de los nombres en la Biblia están relacionados íntimamente con el destino de la persona, tenemos el ejemplo de Abram para que este hombre llegara a ser el gran patriarca de Israel debía de operarse una gran transformación en su identidad. Abram significaba “Padre enaltecido”, Dios cambió su nombre por el de Abraham, que significa “Padre de muchedumbres”, con el nuevo nombre Dios se encargó de imprimir en Abraham una nueva identidad que marcaría un destino diferente.

Dios anhela cambiar nuestro nombre. Dios nos ha dado un nombre nuevo. Isaías 43:1.
Dios nos llama: Mi hijo amado; Vencedor; Victorioso; Triunfador.
Solo el Espíritu Santo puede cambiar tu identidad, para que ya no seas quien eras y comiences a ser quien Dios quiere que seas.
Para ingresar a la tierra que Dios te ha prometido debe operar en vos un verdadero y profundo cambio de identidad. Jesús murió en la cruz del Calvario para darte una nueva identidad: Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos:¡Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Ro 8:15-16.



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